Se acaba la campaña. Atrás quedan jornadas sin descanso, miles de kilómetros, cientos de actos, ruedas de prensa, entrevistas, reuniones, ojeras, abrazos, encuentros, discusiones, debates, risas… y trabajo, mucho trabajo. Todo dirigido hacia el día 20 de noviembre, el Día D.

Día D, que esta vez, más que nunca, quiere decir decisivo.

Decisivo, porque, no le demos más vueltas, el Día D solo hay dos opciones que van a tener peso después en el Parlamento, en el Gobierno, en España y en Europa.

De una parte, la derecha hace unas propuestas de retroceso en todos los terrenos. Sus recortes, ya iniciados en las comunidades donde gobiernan, tocan aspectos vitales para la ciudadanía, que suponen derechos que nos ha costado mucho conseguir, como la educación pública de calidad, la sanidad universal, la Ley de la Dependencia, la estabilidad del sistema de pensiones o el derecho a la negociación sindical o al subsidio de desempleo. En todo ello, tenga o no repercusión en lo económico, piensan meter la tijera regresiva. No es algo que nos inventemos: consta en su programa electoral.

Pero, además, avisan de que entre sus proyectos hay también recortes a los derechos individuales que nada tienen que ver con la crisis económica y que no hacen más que denotar el carácter retrógrado de su ideología. Piensan limitar el derecho de las personas homosexuales a celebrar matrimonio, el derecho a decidir sobre la maternidad o el acceso a la píldora postcoital, entre otros derechos que garantizan la dignidad de las personas.

Y, conociéndoles como les conocemos (en especial en esta Comunidad Valenciana), sabemos que se degradarán valores sociales, como la objetividad en la información pública, la libertad de expresión, la transparencia en la gestión política, la participación ciudadana, el respeto al adversario y un largo conjunto de garantías cívicas que constituyen lo que podríamos llamar normalidad democrática o, en román paladino, decencia pura y dura.

Eso es lo que el PP ofrece entre lo poco que deja ver desde su ocultismo estratégico.

La otra opción somos nosotros, el PSOE, Rubalcaba en España y Leire Pajín en la provincia de Alicante. Ya hemos reconocido que ha habido errores en nuestra difícil gestión de gobierno, pero nadie podrá acusarnos de haber dejado a los españoles a su suerte; antes al contrario, hemos hecho de la protección social algo intocable. Y en lo económico hemos defendido a España, maniobrando, tomando medidas y consiguiendo mantenernos al margen de los desastres en que han caído otros países de nuestro entorno, en medio de una crisis global sin precedentes.

Y hemos demostrado, con números en la mano, que no es necesario recortar derechos sociales para manejarse en la coyuntura actual. Más que eso, si gobernamos a partir del día 20, garantizaremos y ampliaremos los derechos que ya hemos conquistado, porque para nosotros son irreversibles.

Esas son las dos opciones del Día D. La indiferencia nunca ha puesto las cosas en su sitio. Desde aquí te invito a que decidas y ayudes a otros y otras a decidirse, y especialmente a pelear por lo que queremos.

 

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