Olula del Rio
Compañeras y compañeros;
Amigos;
Hoy os he convocado aquí, en Olula del Río, el pueblo de mi padre, de Baltasar Chacón, de mis abuelos Andrés y Carmen, para comunicaros mi decisión de presentarme a la elección para la secretaría general del PSOE.
Gracias a todos por estar aquí. Muchos habéis madrugado esta mañana para venir desde lejos hasta Olula del Río, hasta Almería.

Estamos aquí para empezar un trabajo. Así ha sido la historia del socialismo. Ha habido momentos de victoria, pero muchos más momentos de esfuerzo y de trabajo.

Conozco a personas que ahora, tras la derrota del 20 de noviembre, han venido a afiliarse. Precisamente ahora, en la derrota. A alguien le extrañará si no nos conoce. Gente que se afilia a un partido de gobierno, justamente porque ha perdido el gobierno. Así somos los socialistas.

Los socialistas estamos aquí por muchas razones. A unos nos trajo una cierta tradición familiar, a otros, el ejemplo de compañeros de trabajo o de estudios; unos vinieron porque sintieron en carne propia la injusticia, otros porque la vieron, y no fueron indiferentes al dolor ajeno.

Todos – unos y otros-, todos, vinimos a este partido para cambiar las cosas, porque creemos que es posible una sociedad mejor. Y a eso, a cambiar las cosas, lo llamamos socialismo. Por eso me presento.

Soy catalana, nací en Esplugues de Llobregat. Soy nieta de andaluces, de una castellana recia que se fue a servir a Barcelona y de un aragonés, indomable. Un anarquista, un hombre que siempre se sintió libre y que fue consecuente con sus principios; un hombre que luchó por sus ideas y que, mientras pudo caminar, salió a difundir en las Ramblas de Barcelona los libros que él mismo escribía y él mismo editaba. Ambos rehicieron su vida en Catalunya que les acogió con los brazos abiertos como a tantos otros.

Entenderéis que, con esos antecedentes, sea una persona testaruda. Que lo soy.

Cuando se desciende de personas procedentes de tantos sitios se desconfía de las fronteras. Porque se sabe que nadie es mejor ni peor por haber nacido en uno u otro lugar. Se aprende, muy fácil y muy pronto, que en todas partes hay gente que trabaja por sacar adelante a su familia, gente que lucha por su libertad, por su dignidad; y que también en todas partes hay gente que explota y humilla. Por eso, mi origen tiene que ver con mi causa. Con una causa que no conoce fronteras: la causa del socialismo.

Hoy he venido a explicaros las razones por las que me presento. Razones que tienen que ver con mi origen, pero también con mi causa, con mis principios, con mis ideales, con mis firmes convicciones.

Os diré la primera de todas ellas: vosotros, mis compañeros de partido. Es vuestra fuerza, vuestro empuje, vuestras ganas de levantar al partido, la primera razón para presentarme. Y somos muchos.

Somos un partido, luchamos juntos. Y nos sentimos orgullosos de lo que hemos conseguido a lo largo de su historia, de lo que hemos conseguido aquí en Andalucía y en toda España. Por eso, quiero invitaros a hacer juntos un camino, a abrir un tiempo nuevo, un tiempo que cuando volvamos la vista atrás, también nos llene de orgullo.

Yo no me rindo. Soy una inconformista, como los es el socialismo. Es esa, lo sé bien, la causa que nos trae hoy a todos y a todas aquí. Es una fuerza tan grande que nos moviliza incluso después de una derrota electoral dolorosa, la más dura de nuestra historia reciente. Un resultado que tenemos que mirar con coraje. Que tenemos que comprender y levantar. Es esa la autocrítica que hemos hecho, y que hemos querido hacer en primera persona. No para flagelarnos, sino para ponernos en pie y, a partir de aquí que España y Andalucía caminen a lo mejor.

Debemos levantarnos cuanto antes porque lo necesitamos nosotros y lo necesita España, porque España necesita un PSOE fuerte, activo e inteligente. No debemos sentir ningún miedo a actuar. Yo sólo he sentido preocupación por una cosa: hacer daño a mi partido. Por eso di un paso atrás hace siete meses. Y por eso sé que ahora el mayor daño que podemos hacer al socialismo es quedarnos quietos, no hacer nada. A lo único que hoy este partido debe temer es al inmovilismo.

Os decía antes que soy inconformista. Que no me resigno. Y también creo en la autenticidad, en la claridad, en la verdad. Por eso creo que España necesita cuanto antes un Partido Socialista que se ponga en marcha. Y lo necesita la democracia española para contrapesar a un Partido Popular que en sólo quince días ha dejado al descubierto su engaño.

Se pasaron una legislatura crispando a la sociedad española, enfrentando territorios: valencianos contra aragoneses y manchegos, madrileños contra vascos, catalanes contra andaluces. Y la segunda legislatura se la pasaron sin echar ni una sola mano a un Gobierno que les necesitaba para combatir la crisis más feroz que haya conocido Europa desde la segunda guerra mundial. Todos nos acordamos de lo que decían: La crisis era algo español, algo desconocido fuera de nuestras fronteras. No tenía nada que ver con ellos y todo era culpa de Zapatero.

Se comportaron como parásitos de la crisis. Decían que tenían soluciones prodigiosas, pero nunca las contaron.
Nos dijeron que tenía que venir un gobierno competente, un gobierno sincero y un gobierno valiente. Que con eso regresaría la confianza y los problemas se arreglarían:

¿Dónde está ese gobierno competente?
Vamos a echar un vistazo: si alguien hubiera seguido en 2007 los consejos del flamante Ministro de Economía de Rajoy -que entonces era directivo de Lehman Brothers-, hubiera invertido 1.000 euros en el Royal Bank of Scothland. Eso sí, ahora se encontraría con que le quedan… menos de 30 euros.

A eso Rajoy le llama gente competente.
Si alguien hubiera seguido hace un año el ejemplo de los responsables de la policía y la guardia civil que ha puesto Rajoy se hubiera dedicado un día sí y otro también a calumniar a policías y guardias civiles. Todo a cuenta de un caso fantasma, el caso Faisán, que tenía sólo un objetivo: perseguir a Alfredo Pérez Rubalcaba, el mejor ministro del Interior que ha tenido España en su democracia. A eso le llama Rajoy ser todo un experto…

Más gente solvente: la ministra de Sanidad e Igualdad de Rajoy. Resulta que si un criminal asesina a su mujer dice que eso no es un crimen machista, le llama “violencia en el ámbito doméstico”, aunque la mate en plena calle. ¡A eso le llama Rajoy gente solvente! Por cierto, la misma que dijo que todos los andaluces eran todos unos analfabetos…

Ya hemos hablado de solvencia. Ahora tengo que decir que si algo admiro en un responsable político es la valentía, el arrojo. Y por eso, entenderéis que toca hablar de Rajoy…

Rajoy explicó su fórmula mágica una y mil veces: había que crear empleo, y para crear empleo había que atraer inversión, y para atraer inversión debía haber confianza. Es decir tenía que llegar él. ¿Subir impuestos? De ningún modo! Eso genera paro, decía. ¿Reducir el poder adquisitivo de las pensiones? En absoluto! ¿Bajar el salario mínimo? ¡Ni hablar! ¿Retirar derechos a los jóvenes? ¡Pero qué estáis diciendo!

Ahora sabemos que todo fue un engaño. En solo dos semanas han aplicado un hachazo fiscal a todos los trabajadores y a las clases medias, a todas las personas que viven de su trabajo y de las rentas de su trabajo. De ellos saldrán 7 de cada 10 euros del hachazo fiscal de Rajoy. Han suprimido la renta básica de emancipación: 210 euros que cobraban los jóvenes para ayudarles a pagar un alquiler y vivir su propia vida.

Han socavado el poder adquisitivo a los más indefensos: a los pensionistas que cobran las pensiones más bajas y a los trabajadores con salario mínimo. Esa parte de su fórmula mágica se le olvidó contárnosla a Rajoy.
Fue un engaño. No decían la verdad cuando declararon: “No quiero subir los impuestos, porque eso va contra la inversión y contra el consumo”.

Y, diréis, si no son muy competentes ni muy sinceros, serán al menos valientes…

Y yo me pregunto: ¿Dónde está Mariano Rajoy?
Compañeros y compañeras, os voy a decir dónde hemos de estar nosotros: siempre hemos sido responsables con los intereses de España, en el gobierno y en la oposición. Siempre nos hemos hecho cargo de los desafíos que enfrentaba nuestro país.

Nosotros no somos como ellos. Ni en los principios que defendemos, ni en las políticas que queremos para nuestro país. Por eso tampoco nos comportaremos como ellos: no nos frotaremos nunca las manos porque se tuerza más la economía o suba el paro con el gobierno del PP. Nosotros siempre seremos responsables con España.

Mi actitud va a ser otra bien distinta. Para fortalecer la solvencia de España ante Europa estaré dispuesta a arrimar el hombro; para dialogar sobre políticas a favor del empleo, siempre acudiré con propuestas; para mejorar la eficacia de la administración siempre estaré dispuesta a acordar.

Pero, atención, seré testaruda, inconformista y firme en defender una economía al servicio del progreso de la gente, la justicia fiscal y los pilares del Estado Social. Y, ante todo, el bienestar de los españoles.

Nosotros defenderemos con firmeza el modelo económico en el que creemos: Una economía dinámica, innovadora y competitiva, con empleo de calidad, capaz de generar recursos que permitan, a través de un sistema fiscal justo, redistribuir renta y redistribuir oportunidades. No transigiremos con la especulación ni con el dinero fácil que deja después un rastro de pobreza social.

Creemos en unas instituciones públicas que solo responden ante la ciudadanía, que no estén sometidas a los mercados y que tienen unas cuentas equilibradas. Creemos que los servicios públicos, esos que nos hacen a todos más iguales y que proporcionan oportunidades a todos, no se pueden pagar con deuda, sino con ingresos. Justo lo que está haciendo hoy Andalucía.

Creo muy firmemente en el valor de la igualdad. Por eso defiendo una fiscalidad justa. Los trabajadores, los emprendedores y los pequeños empresarios no pueden soportar más impuestos sobre sus salarios o sobre sus modestas inversiones. Y la subida de impuestos anunciada por el gobierno de Rajoy ha sido un atropello para los trabajadores y las clases medias. No puede ser que el grueso de la subida de impuestos provenga de las rentas del trabajo y no de las del capital. Eso también lo vamos a combatir.

Creo que la prioridad es la creación de empleo, no los plazos en los que se reduce el déficit. No hay ninguna razón económica para sostener que el ajuste deba completarse en 2013 y no en 2015. Pero sí sabemos que “recortar y recortar el gasto público cuando la economía está deprimida deprime la economía todavía más”. Por eso no vamos a estar de acuerdo con lo que está haciendo la derecha de Europa y de España.

Debemos defender un ritmo distinto y también una composición diferente de los ajustes. Los recortes anunciados por el gobierno en Investigación y Desarrollo, en la Ley de dependencia, las escuelas infantiles, energías renovables o industrias culturales, son un inmenso error, porque además de ser injustos impiden la consolidación de un nuevo patrón de crecimiento.
Compañeros, en el proyecto de los socialistas esa economía innovadora debe estar al servicio de la ciudadanía y de su bienestar. Durante esta crisis, nos hemos acostumbrado a expresiones como el límite de déficit, el techo de gasto… Y apenas se habla de algo mucho más importante: la solidaridad.

Pues bien, si aceptamos un techo al déficit, y un techo de gasto, es razonable plantear, como están haciendo hoy los sindicatos europeos, una base social para que todos los españoles tengan garantizados unos derechos básicos que son indispensables en educación, en sanidad, en dependencia…vivamos donde vivamos.

Se puede gestionar bien los recursos públicos y estimular la economía y promover la solidaridad. No es una quimera. Es posible. Andalucía debe ser nuestra guía en este terreno. Mientras Camps y sus colegas hipotecaban por años el destino de millones de valencianos, Andalucía redujo sus gastos no financieros, al tiempo que mantenía un sistema de protección social modélico, con apuestas en Educación, Sanidad y Dependencia. Es decir, el gobierno de Griñán ha ahorrado con inteligencia y con justicia social para no reducir los derechos de los andaluces. Y me siento orgullosa de ello.

Lo ha logrado mejorando la financiación sanitaria a través de un sistema de medicamentos por principio activo, en lugar del copago que planea el PP. Y también desarrollando un modelo de atención primaria y de intervenciones quirúrgicas sin internamiento verdaderamente ejemplar. En Andalucía, y podéis sentiros orgullosos, a pesar de la crisis, además de ahorrar, se salvan derechos, no se recortan.

Y algo fundamental, sobre todo para los trabajadores. Mientras el Partido Popular ha elegido un modelo de competitividad basado en los bajos salarios y la reducción de derechos laborales, Andalucía está sentando las bases de un modelo económico mucho más equilibrado, que no tardará en recuperar la capacidad para crear empleo. Un modelo basado en la innovación, en la educación, en el capital tecnológico, en la internacionalización de las empresas y en la especialización y excelencia de sus sectores más tradicionales. Solvencia económica y ética social, dos conceptos imprescindibles en nuestro proyecto político. Y por ellos lucharemos.

Andalucía, España, son europeístas. Somos europeístas. Desde siempre. Gracias Manolo Marín, por tantas cosas que hiciste… Creemos en Europa. El nuestro es un europeísmo activo y comprometido y será central en nuestro proyecto político.
Dejadme hablar de Europa.

España debe exigir que sean las instituciones comunitarias las que marquen las líneas y las políticas de la Unión. Nos parece bien un Pacto Fiscal europeo, pero exigiremos que sea un pacto fiscal progresista, que garantice mecanismos de solidaridad, reactivación y que nos garantice a los países miembro el crecimiento.

Nos gusta Europa, pero no el camino por el que la llevan los conservadores. Europa se construyó sobre la base de la solidaridad entre sus pueblos y nunca sobre el egoísmo de sus naciones. La Unión Europea debe ser eso: Europa Unida. No Alemania y 26 países más.

Trabajaremos también para mejorar nuestra democracia y para fortalecerla frente a sus enemigos. La desconfianza ciudadana en la política es uno de los primeros enemigos de la democracia. La respuesta será transparencia, ejemplaridad y rendición de cuentas.

Propondremos la limitación de mandatos en el desempeño de ciertos cargos públicos de elección popular, como los de presidente del Gobierno, los presidentes autonómicos o las alcaldías de grandes municipios.

Debemos impulsar cuanto antes una Ley de Transparencia para que los datos públicos estén a disposición de los ciudadanos.

Defenderemos también que se facilite la iniciativa popular con procedimientos de verificación y autenticación más accesibles que los actuales. Es una legítima aspiración de buen número de organizaciones y movimientos sociales.

Estaremos vigilantes para defender la televisión pública estatal y para que su ejemplo cunda en las televisiones autonómicas que el PP convierte en costosos, en caraísmos instrumentos de propaganda en manos de sus gobiernos.
Y en este tiempo en que tanto se estimulan los miedos, tenemos un tremendo reto: no permitir pasos atrás en derechos civiles; ni un paso atrás en los avances de las mujeres que tanto han impulsado los gobiernos de José Luís Rodríguez Zapatero; ni un paso atrás en convivencia y en libertades.

Así defenderemos la democracia frente a quienes la amenazan.

Así pues: una economía innovadora y productiva, una fiscalidad justa y redistributiva; una sociedad que ampara en el infortunio y que estimula la iniciativa; una democracia fuerte; un partido participativo al servicio de nuestros ideales y de nuestra gente; y un socialismo que se afirma en Europa y en la escena internacional. Esos son los pilares del que va a ser nuestro proyecto. Un proyecto que nuestro partido seguirá desarrollando después del Congreso en diálogo con nuestros compañeros europeos.

Compañeros y compañeras: nuestro Partido necesita iniciar un nuevo rumbo político. Necesita abrir un tiempo nuevo. Y para hacerlo lo que precisa por encima de todo es coherencia: debemos decir lo mismo en todas partes. Y más importante: debemos hacer lo que decimos y decir lo que hacemos. Si decimos primarias, hacemos primarias. Si decimos izquierda, hacemos izquierda. Debemos decir lo mismo en todas partes y hacer lo que decimos. Desde luego, en cada sitio con su acento, porque somos el partido que más se parece a España y España es rica en acentos. Eso es coherencia.

Y además de ser coherentes debemos ser respetuosos. Porque coherencia significa respeto a la ciudadanía. Nuestro partido necesita abrir un tiempo nuevo y para eso tiene que transformarse. Tendremos que hacer cambios en nuestra forma de organizarnos, modificaremos las normas de elección y de funcionamiento; pero con eso no basta. Si tuviera que resumir en una palabra la idea clave para ese nuevo tiempo de nuestra vida interna diría RESPETO.

Respeto a los progresistas que se acercan a nosotros y a quienes debemos facilitar el ingreso en nuestras filas sin demoras y sin cálculos.

Respeto a los militantes que quieren participar, contar, opinar y no solo cada 3 o 4 años sino cada vez que se toman decisiones que les atañen.

Respeto a las organizaciones del partido, a su democracia interna, sin intromisiones y sin imposiciones.
El mundo está cambiando, todo está cambiando a nuestro alrededor. Hemos de recargar el PSOE y para recargarlo la idea clave es participación.

Vamos a recargar al PSOE ampliando su base. Con más militantes, y también creando nuevas figuras y formas de militar en nuestro partido.

Paseando con mi hijo por una plaza del centro de Barcelona hace unos meses me encontré un grupo de personas, la mayoría jóvenes, sentados en círculo, mientras hablaban pacíficamente de los problemas de nuestra sociedad. Yo pensé: seguro que muchos de ellos son hijos de socialistas, amigos de socialistas, vecinos y vecinas de socialistas, compañeros de socialistas, incluso algún compañero socialista. Y me pregunté ¿por qué no están en las Agrupaciones, en las Casas del Pueblo? Eso es algo que vamos a cambiar.

Hay que recargar el PSOE volcándolo hacia la sociedad y no replegándose hacia sí mismo. Un PSOE en que todos sus militantes sean activos en sus barrios, en sus centros de trabajo. Que den testimonio de socialismo allá donde viven, donde trabajan.
Que todos canalicen su voluntad de transformación a través de las organizaciones sindicales (empezando por la hermana UGT), en las ONG progresistas, en las asociaciones que luchan por la mejora del medio ambiente, por la solidaridad, por los derechos humanos. Debemos estar presentes en las agrupaciones y también en la calle.

Queremos recargar al PSOE estableciendo las primarias abiertas, las primarias ciudadanas en todos los niveles, desde la presidencia del gobierno, hasta las alcaldías. Y no solo en el papel, también en la realidad.
Recargar el PSOE reforzando la transparencia. Ese es otro principio que debe presidir nuestro quehacer futuro. Y para eso propongo crear un registro público de intereses para todos los cargos partidarios. Para defendernos de la calumnia con el arma más eficaz: la transparencia.

Recargar el PSOE impulsando una reforma electoral que refuerce la relación entre votantes y representantes y la rendición de cuentas. Una rendición de cuentas que podrá realizarse en las propias sedes socialistas.

Y para recargar el socialismo se necesita el esfuerzo y la participación de todos. Y para eso, digámoslo claro, hace falta debate. No confrontación: debate abierto y claro. Algo hemos empezado a hacer junto con los compañeros de “Mucho PSOE por hacer” y la respuesta ha sido espectacular.

El 5 de febrero no debemos cerrar ese debate; al contrario: me comprometo a seguir impulsándolo, porque lo que tenemos que hacer no se logra con el silencio ni en unas semanas. Esa será una tarea fundamental de la nueva dirección, que habrá de ser una dirección colegiada.

Creo en las direcciones colegiadas. Creo en el respeto a los estatutos. Creo en la deliberación libre y en la acción unitaria. Creo en un liderazgo con-partido. En un partido donde cada militante, sin importar su edad, género, nivel de formación, asuma en su ámbito el liderazgo, la responsabilidad de producir cambios positivos. En el PSOE no hay nadie que sea más importante que los demás ni hay nadie que esté de más. Esta es la democratización del liderazgo, esta es la filosofía que debe marcar desde hoy nuestro caminar.
Amigas y amigos,

Elegí Olula para hacer que vivierais conmigo un día como hoy porque cualquier socialista sabe que Andalucía es el corazón del PSOE. Y es ahí, aquí, donde quiero estar. Creo en el compromiso y mi primer compromiso hoy es con los socialistas andaluces en su próximo reto electoral.

En ocasiones se dice que Andalucía es un granero de votos. Es cierto que Andalucía ha sido generosa en su apoyo al PSOE. Pero Andalucía es mucho más que eso, es un granero de ideas, un granero de socialistas relevantes, es un granero buenas políticas públicas. Un granero de buena gente. Cualquier proyecto socialista que haya en España deberá contar con Andalucía, con su talento y con su experiencia.

Andalucía es un ejemplo de la fuerza transformadora de la socialdemocracia. Yo lo he vivido, lo compruebo año a año personalmente. Ninguna tierra ha recorrido más distancia en las últimas décadas. Ninguna tierra ha cambiado tanto en tan poco tiempo.

El tiempo que viene necesita ética y solvencia. El PSOE necesita la solvencia y la ética de gobernantes como el presidente Pepe Griñán. Solvencia para afrontar los retos económicos que tenemos y ética para que la eficacia económica no arrase la cohesión social.

Veo aquí desde luego muchos andaluces. Pero veo también compañeros catalanes, gallegos, vascos, madrileños, castellanos, manchegos, valencianos, murcianos…de todas partes. Y eso que, hay que reconocerlo, ¡no es fácil llegar hasta Olula!
Durante las próximas semanas, hasta las elecciones andaluzas, todos los socialistas españoles, seremos socialistas andaluces; todos, del primero al último. Y desde ahora os anuncio: si soy la próxima secretaria general del Partido Socialista no habrá en mi agenda otra cita más importante que Andalucía.

Os lo diré aún más claro: si para el socialismo español es importante quién dirija sus destinos en los próximos años, más importante aún es que el socialismo vuelva a ganar en Andalucía. Y creedme, forma parte de mi motivación para ser secretaria general saber que sumaré a Andalucía; porque trabajaré y trabajaremos apoyando a Pepe Griñán en el mes de marzo.

Compañeras y compañeros,
Hoy iniciamos un tiempo nuevo. Durante las próximas cuatro semanas vamos a hacer un ejercicio de democracia colectiva y de libertad personal. Hay pocos partidos capaces de hacer lo que vamos a hacer. Creo que, en España, solo nosotros. Vamos a demostrar que podemos debatir libremente, tomar posición en conciencia y hacerlo con respeto, sin ofensas.

Yo sé cómo va a acabar este proceso. El nombre del próximo secretario general lo decidirán los militantes y las militantes. Pero eso no es lo más importante. Lo importante es que sea quien sea, esto acabará con un Partido Socialista más fuerte, más unido y con más prestigio en la la sociedad.

Amigos y amigas,
Soy lo que soy gracias al esfuerzo de mi familia y, sobre todo, gracias al Partido Socialista. Si yo pude estudiar en el extranjero fue gracias a las políticas educativas de los gobiernos socialistas. A los gobiernos de Felipe González. Pero hay un sitio donde aprendí mucho más que en las facultades españolas, canadienses o británicas. Fue en el Ayuntamiento de mi ciudad, querida Pilar.

Eso es lo que os dirán todos nuestros Alcaldes, todos los que hemos trabajado en los Ayuntamientos: esa ha sido nuestra mejor escuela. Allí aprobé la asignatura más importante: aprendí que la política es cercanía. Y también eso se lo debo al Partido Socialista.

Y al Partido Socialista y a José Luis Rodríguez Zapatero, le debo el mayor honor que puedo concebir: haber dirigido durante casi cuatro años a más de 130.000 hombres y mujeres que asumen riesgos por todos nosotros a miles de kilómetros de sus hogares.

Compañeros quiero deciros que al presentar mi candidatura a la Secretaría General del PSOE, todo lo que espero ahora, es devolver solo una pequeña parte de lo que he recibido de este partido. Y os aseguro que me dejaré la piel. Si encima recibo vuestro apoyo no habrá modo de pagar esa deuda.

Compañeros, amigos: necesitaremos inconformismo; necesitaremos autenticidad; necesitaremos valor; necesitaremos coherencia; deberemos ser respetuosos; y trabajaremos sin miedo, con transparencia y abiertos al debate. Necesitaremos un compromiso firme con este proyecto colectivo.

En estos momentos necesitaremos una fuerza que nos empuje: esa fuerza la tenemos dentro de cada uno de nosotros. Pero eso es más fácil, porque es algo que llevamos dentro. Se llama orgullo socialista. Orgullo por lo que hemos sido, por lo que hemos hecho y por lo que hicieron quienes nos precedieron. Orgullo por lo que somos capaces de hacer. Hay mucho PSOE por hacer, mucho socialismo por hacer, mucha España por hacer y la vamos a hacer juntos. Con las ganas de levantarse de este partido, con esas ganas de ser ya alternativa a este gobierno del PP, con la fuerza del orgullo socialista, seremos capaces de levantarnos.

Voy a recorrer este camino, lo voy a hacer, con paciencia y humildad. La que he aprendido de vosotros. ¡Adelante!

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