Desde hace siglos mujeres notables lograron un derecho fundamental como es el derecho al voto. Hoy también quiero reconocer la labor de muchas mujeres anónimas. Compañeras socialistas, progresistas y feministas que desde cualquier espacio, desde cualquier rincón, han luchado y peleado, para lograr la participación y la integración activa y efectiva de las mujeres en cualquier espacio de nuestra sociedad. A todas ellas, gracias.

La igualdad entre mujeres y hombres es un principio jurídico reconocido en diferentes textos jurídicos internacionales sobre derechos humanos. Es también un principio fundamental en la Unión Europea. Nuestra Constitución en su art. 14 reconoce el derecho a la igualdad y a la no discriminación por razón de sexo y el 22 de marzo de 2007 el gobierno socialista de Zapatero aprobó la Ley de igualdad efectiva de mujeres y hombres. Sin embargo, a nadie se le escapa que este reconocimiento formal de la igualdad ante la ley continúa siendo insuficiente.

La desigualdad continúa acampando a sus anchas en nuestra sociedad. Temas como la violencia de género, las desigualdades salariales entre trabajadores y trabajadoras, la escasa presencia de mujeres en órganos de poder y de decisión, las dificultades para conciliarla vida familiar y laboral etc.. ponen de manifiesto que, a pesar de los avances logrados en este camino, a todos y a todas, nos queda mucho por hacer. En la actualidad muchas mujeres continúan siendo marginadas. Cuando hablo de marginación me refiero claramente a la exclusión.

Sin embargo nuestra lucha debe dirigirse a la inclusión, a la defensa de la igualdad de género. Debemos continuar defendiendo que todos los seres humanos desarrollemos libremente nuestras habilidades personales sin ninguna limitación y ni mucho menos limitaciones por roles de género. En esta lucha debemos participar todos y todas. Los resultados concretos no se producirán sólo con leyes. Aunque esto es muy importante no es suficiente.
Necesitamos el apoyo diario y constante de toda la sociedad. Necesitamos la complicidad de muchos hombres. Necesitamos la vigilancia de la sociedad en su conjunto para velar por el cumplimiento de la tan reivindicada igualdad. Necesitamos mayor participación activa, mayor respeto, mayor igualdad efectiva. Necesitamos fortalecer la plena inclusión y participación de las mujeres en la toma de decisiones, en la resolución de conflictos, y que esto se refleje en las políticas activas. Necesitamos que nuestras mujeres tengan acceso a una buena educación, a una vida libre de violencia.

No es posible continuar excluyendo a la mitad de la población de la toma de decisiones por cuestiones de género. No se puede progresar ni avanzar si continuamos marginando a las mujeres. Se ha hecho mucho, pero queda mucho por hacer. Necesitamos más mujeres en los cargos de representación, en los espacios políticos, en los puestos de toma de decisiones.

Hombres y mujeres juntos con una visión colectiva. En eso tenemos que seguir trabajando. Respetemos los derechos y avancemos. Sin miedo hay que tomar medidas que amplíen la participación activa y efectiva de las mujeres. Es así como gana la sociedad. Es así como avanzan las sociedades y los hombres y mujeres que la componen. Juntos, mujeres y hombres, con principios de igualdad de género, creando espacios de liderazgo político de las mujeres y con visión colectiva, lograremos siglos de progreso.

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