La Constitución Española en su artículo 44.1 dispone que los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura. Las revistas culturales son un medio importantísimo para la difusión y transmisión cultural, además de ser un motor de cambios y estímulo intelectual de las personas.
Las revistas culturales son laboratorios de ideas y realizan un periodismo reflexivo, que permiten a la ciudadanía su desarrollo, además son un elemento esencial para la construcción de una democracia plural y diversa. Las revistas culturales además son un instrumento de difusión y de promoción de los libros y juegan un papel clave en la industria cultural ayudando a la dinamización económica, ya que aportan un 1,04% al Producto Interior Bruto de nuestro país.

Durante 20 años bajo el mandato de varios Gobiernos, con un sistema racional y equilibrado, hemos mantenido una apuesta decidida de apoyo al sector, entendiendo que la apuesta por la difusión y distribución de las revistas culturales cumplía de manera fidedigna el mandato de nuestra Constitución. Con este sistema las revistas culturales pasaron de ser “aves en extinción” a permanecer en el tiempo engrandeciendo y enriqueciendo nuestro patrimonio cultural.

Las cabeceras de las revistas culturales se han mantenido contra viento y marea en medio de las crisis económicas más graves. Ahora, tras unos pocos meses del Ministro Wert al frente del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes contemplamos con preocupación como muchas de ellas pueden pasar a ser historia, como el Ministro Wert, que pasará también a la historia como el responsable de liquidar y enterrar el sector editorial.

Las ayudas que hasta ahora recibían las revistas culturales suponían un sistema por el cuál todos ganaban:
1. Los ciudadanos y ciudadanas que disponían de forma gratuita el acceso a las revistas culturales en las bibliotecas públicas
2. Las Bibliotecas publicas que ampliaban y mejoraban sus fondos bibliográficos
3. Las empresas y entidades sin ánimo de lucro editoras de las revistas que disponían de más suscripciones
4. Y la cultura, que con este sistema potenciaba la transmisión cultura entre los territorios al tiempo que enriquecía nuestro patrimonio cultural y lingüistico

La situación actual ha sido creada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, las palabras del propio Ministro Wert donde afirmo que se trataba de un problema jurídico, no son correctas, se trata de un problema político, social y cultural, que ha sido creado por el propio Ministro Wert y que ha dejado a las puerta de la muerte a muchas de las revistas culturales, y otras tantas, 20 en lo que va de año, enterradas para siempre. Cuando existe voluntad política, se encuentran soluciones factibles y beneficiosas para todos, y el Ministro les aseguro, no la tiene.

La situación que sufren las revistas no pasa de ser una anécdota, con esta actuación el Ministro ha firmado la defunción en nuestro país de las revistas culturales.

El Ministro, en pleno frenesí por reducir el déficit, ha utilizado la razón burocrática y jurídica para llevar al abismo a las revistas culturales. Ahora, sólo tiene que sentarse y esperar un poco, ya hay 20 cabeceras de revista que no volverán a salir a la calle. Ahora sólo queda la parte final del plan, ante menos beneficiarios, menos presupuesto que destinar, hay demasiada gente viviendo de la cultura, hay que acabar con la “burbuja cultural”, esta es la realidad de la política del Partido Popular, recortes de libertades a través de recortes económicos. Señor Wert, antes de destruir se construye, y no se deja a un sector tan importante como la edición y difusión de la revistas culturales a los pies del abismo.

El año 2012 lo hemos perdido ya, pero no podemos seguir en este vacío, por ello, es necesario que ante la situación creada desde el Gobierno se resuelva ya, por un lado, con visión de futuro asegurando las ayudas al sector editorial que representan las revistas culturales y por otro lado, estableciendo los mecanismos necesarios para que las revistas culturales vuelvan a las bibliotecas públicas, permitiendo que todos los ciudadanos y ciudadanas puedan acceder de manera gratuita a ellas.

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