Hoy hemos asistido a la comparecencia más criminal que ningún Presidente de Gobierno había realizado en el Congreso de los Diputados. Ciertamente, Rajoy viene poco por el Congreso, pero no es menos cierto que en estos 6 meses sus comparecencias han supuesto: recortes, retroceso además de  laminar el estado del bienestar que disfrutábamos, aquel que tenía como objetivo igualarnos en oportunidades a todos y todas.

Pero esto no es sólo lo que me produce hoy tristeza. Las medidas que nos ha anunciado hoy Rajoy no van a ayudar a los españoles ni las españolas a mejorar su vida, ni tan siquiera van a situar a nuestro país en la senda del crecimiento. Lo que más me entristece es ver la actitud prepotente y con falta de sensibilidad social que han demostrado los diputados y diputadas del Partido Popular.

Entiéndanme, que aplaudan a Rajoy cuando este no sabe que decir y se atranca lo veo lógico, que le expresen su aliento en la comparecencia es lo normal, pero sinceramente, que aplaudan a rabiar cuando se laminan los derechos de los  ciudadanos y las ciudadanas, o cuando se criminaliza a los parados, a los funcionarios o a los alcaldes y alcaldesas de pueblos pequeños que lo único que hacen en luchar por el bienestar de sus pueblos, simplemente me da vergüenza y pena.

El PP es inmune a la realidad, la arrogancia les puede. La actitud cobarde del Partido Popular ya ha quedado al descubierto, hemos comprobado en estos 6 meses sus mentiras, pero ahora, además,  no sólo culpabiliza al Partido Socialista con la herencia recibida, sino que además se atreven a hacer responsables a los desempleados que les bajaran sus prestaciones para que así puedan encontrar trabajo antes, que desfachatez.

Sigo sin entender como puede un Presidente del Gobierno habla mal de su propio país, de sus administrados, de sus ciudadanos y ciudadanas. Habrá que recordarle a Rajoy, que los ciudadanos y ciudadanas son sus jefes no sus vasallos, son los que les otorga, gracias a la democracia, el poder temporalmente y que su deber es velar por sus intereses y enorgullecernos a todos y todas. Sinceramente ahora entiendo la nefasta política educativa de Wert, de tal palo tal astilla.

Creo en la política. Lo que hoy hemos vivido en el Congreso de los Diputados ni en el formas ni en el fondo se asemeja a la política. La política ha de ser el arte de gobernar el espacio común con criterios de igualdad de oportunidades para todos y todas.

En estos momentos, lo que más necesitamos es POLÍTICA y lo que menos necesitan ahora los ciudadanos y ciudadanas son dirigentes alejados de los problemas reales que sólo vienen a trasladarnos decisiones macroeconómicas tomadas desde despachos de fríos directivos que sólo saben de números. La política tiene alma, tiene sentimiento y sobre todo tiene ilusiones compartidas entre muchos ciudadanos y ciudadanas que creemos que así, no se puede ni generar confianza ni condiciones para que todos y todas salgamos de esta crisis.
Triste día, triste futuro.

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