Para la izquierda, la educación es la base del desarrollo personal, social y cultural que facilita la mejora de la calidad de vida a todas y a todas. Es lo que nos permite romper con las desigualdades que se producen en la sociedad. Nos ofrece a cada uno de nosotros y de nosotras las oportunidades necesarias para desarrollarnos como ciudadanos y ciudadanas libres.

Los socialistas creemos en una educación pública, igualitaria y de calidad. El PP no opina lo mismo y esto es muy evidente. Utilizan la crisis como coartada para ejecutar reformas con una sola intención: romper con una educación igualitaria.

No todos pueden tener las mismas oportunidades. No todos tienen el mismo derecho. No todos deben llegar, únicamente aquellos que dispongan de recursos económicos deben y  pueden tener una educación de calidad. En definitiva con el PP hemos pasado de una educación pública de calidad a una educación pública de caridad.

Es triste comprobar como transcurridos más de 30 años de democracia y, a pesar de que nuestra Constitución vigente así lo refleja claramente,  el derecho a una Educación Pública se rompa con este Gobierno. Lejos quedan aquellos tiempos en los cuales, el actual presidente Mariano Rajoy, nos daba grandes discursos de político irresponsable desde la oposición “Lo único que no recortaré será la educación y la sanidad”. Palabras tan irresponsables cuando las pronunció como irresponsable ha sido por mentirnos, para ahora hacer lo que verdaderamente siempre pensó: la educación y la sanidad no pueden ser Derechos Universales para todos y para todas.  Ideología pura de la derecha de siempre.

Pero no nos confundamos y no dejemos que nos confundan. Las medidas adoptadas por el PP no tienen nada que ver con la crisis económica que estamos sufriendo, aunque unos más que otros por cierto. Es la prueba que estamos ante una derecha rancia y muy conservadora. Una derecha que entiende una sociedad donde los que más recursos tienen además han de tener más derechos. Piensan y quieren que  los que menos posibilidades tienen de salir adelante, aquéllos en los que esta crisis se ha cebado, encima que no dispongan de servicios públicos que les ayuden a desarrollarse como personas, como ciudadanos libres que tienen el derecho a  formarse y  poder trabajar para aportar lo mejor de sí mismo a la sociedad.

Creo en una sociedad justa e igualitaria. Una sociedad donde cada ciudadano y cada ciudadana tengan las mismas oportunidades para poder llegar lo más lejos posible, allá donde quieran, donde elijan. Una sociedad donde tengamos los mismos derechos y donde predomine la equidad para que ayude a equilibrar las diferencias económicas, sociales y culturales que existen en la sociedad. Esto sólo se puede conseguir a través de la educación.

 Las medidas de recortes del PP no son económicas, no son pedagógicas, son totalmente ideológicas. Son las ideas de aquéllos que piensan que no podemos tener las mismas oportunidades. Hablo de aquéllos que siguen pensando que el hijo del obrero sólo puede ser obrero y que las mujeres deben permanecer en los hogares cuidando de las familias que, por cierto además, deben ser de las que como “Dios manda”. Rotundamente NO

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