Felipe González definió la política como “el arte de gobernar el espacio común” a lo cual yo añadiría: desde un planteamiento de igualdad de oportunidades para todos y todas,   independientemente de cuáles sean nuestras condiciones económicas, sociales o culturales. Esto es para mí la política.

Desde la política trabajamos con el fin de contribuir con nuestra acción a mejorar las condiciones que permitan a los ciudadanos y ciudadanas mejorar su calidad de vida y  sus oportunidades para desarrollarse.

 Los ciudadanos y las ciudadanas con nuestro voto, elegimos en cada uno de los diferentes procesos electorales, ya sea en el europeo, nacional, autonómico o municipal, qué personas han de gestionar las administraciones públicas y quiénes han de ejercer una labor de fiscalización y de propuestas al Gobierno. Esto es la práctica política que engrandece a la democracia.

 Hoy curiosamente, con un Gobierno del PP, los políticos estamos mal vistos. Me resulta sorprendente la paradoja que estamos viviendo en este aspecto. Veamos: en la etapa anterior del Gobierno socialista,  la culpa de todos los problemas de España eran responsabilidad de José Luis Rodríguez Zapatero. Hoy, con un Gobierno del PP, se culpabiliza a todos los políticos.

Me pregunto ¿El Gobierno del PP no tiene ninguna responsabilidad? El PP pretende con un populismo demagógico hacernos responsables a toda la clase política de los resultados nefastos de sus reformas injustas e ineficaces.

 Pero esto no es nuevo.  Esta práctica del PP es el modus operandi que utilizan para desacreditar a todos y al mismo tiempo aprovechan para aplicar las medidas ideológicas más propias de una dictadura que recuerda a tiempos pasados.  

 La sanidad funciona mal. Esto es, según ellos,  por culpa de médicos vagos, de nuestros mayores que derrochan en medicinas, de los inmigrantes que colapsan los hospitales… La educación es mediocre. Claro que también por los maestros poco exigentes, nuestros niños y niñas que no se esfuerzan, universitarios juerguistas….

Las  medidas de recortes aprobadas en solitario por el PP también son por culpa de otros, en este caso por la herencia del anterior gobierno. Además el resto de los grupos políticos del Congreso no son patriotas con este Gobierno y no apoyan los recortes que según el PP “son la única solución al país”.

En definitiva, todo es culpa de otros y no les queda más remedio. Para que nos entendamos, no quieren pero siempre por culpa de otros están obligados. Qué pena ¿No?

Sin embargo la realidad es muy diferente. La realidad es que éste, es un gobierno muy poco democrático que lejos de asumir los resultados de sus nefastas políticas, culpabiliza a todos y a todas.  Un Gobierno que legisla contra todos y contra todas.

 La realidad es que el Partido Popular ha decidido cambiar su mayoría absoluta democrática por un estadio en el que se sienten más cómodos. Ha optado por una dictadura ideológica contra todos,  con mala práctica democrática. La  mayoría absoluta parece haberles dado inmunidad para no percibir ni sentir la  cruda realidad que viven los ciudadanos de nuestro país.  La realidad es que, día a día y amparados en sus 186 diputados y diputadas, destruyen el dialogo social y político que engrandece nuestra democracia.

 Sin embargo, estoy seguro y así lo defiendo en mi trabajo diario, la política es algo más que aplicar medidas en solitario. La política es construir democracia con la ciudadanía desde el parlamento,  además con todos y para todos.  Estoy convencido que este gobierno ha emprendido el camino que les permita llegar hacia donde más cómodo se sienten: hacia un régimen de pensamiento único.

 Estoy seguro que no,  que no todos los políticos somos iguales, ni en el fondo ni en las formas de hacer política. El PP intenta crear un nuevo tiempo donde los derechos  ya no sean universales  y la democracia no se construya con la acción política de todos y todas.

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