imagesEsta semana debatíamos en la Comisión de Educación el Proyecto de Ley Orgánica para la mejora de la calidad educativa, la llamada ley Wert. El Martes comencé mi intervención como ponente de la Ley por el PSOE expresando mi malestar  por las formas  con las que el Partido Popular ha tramitado esta innecesaria Ley.

Entiendo que  la ciudadanía este harta de no ser escuchada. Pero lo que no entiendo es la actitud del PP que sigue creyéndose en posesión de la verdad absoluta. Argumentar  que los ciudadanos y ciudadanas le otorgaron la mayoría absoluta en las pasadas elecciones de Noviembre de 2011, es una perversión de la democracia y una burda justificación para hacer una política sectaria y contra-reformista.

Con el argumento de la mayoría obtenida aquel 20 de Noviembre de 2011, el PP ha perpetrado el mayor ataque al Estado del Bienestar. Pretende acabar con aquellas políticas que nos igualan a todos y todas. Las  políticas de las personas, las que permiten que todos los ciudadanos seamos iguales.

Pero por desgracia, no es sólo nuestro joven Estado del Bienestar el que se ha visto atacado por el Partido Popular, ahora está en peligro la propia democracia. No les exagero. Cuando un partido político interpreta la democracia a su antojo, estamos en una situación crítica. La mayoría del PP se ha convertido en una dictadura refrendada en las urnas. El PP actúa con la terquedad del necio que cree estar en posesión de la verdad absoluta.

La filosofía de las Leyes  que está aprobando el Partido Popular está reflejada en la Exposición de Motivos de la LOMCE. El Gobierno expresa su modelo de sociedad y para ello   “hay que cambiar los patrones de conducta”  la sociedad debe aspirar a tener “ciudadanos responsable y  formales” donde los trabajadores además deben de ser “sofisticados”.

Pues para que quede bien claro. Los y las socialistas aspiramos a una sociedad de ciudadanos y ciudadanas libres, críticos que luchen por una democracia justa, donde tener un Estado del Bienestar no sea un lujo. Una sociedad donde los trabajadores y trabajadoras, con glamour o sin glamour,  dispongan de derechos y libertades. Por eso, ante todos los ataques del PP, un grito claro: Nos tendrán enfrente

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