chagasCuando te dicen que 1 de 6 personas en el mundo está afectada por una Enfermedad Tropical Desatendida, te parece increíble. Pero si además descubres que tan sólo 16 de los 1.393 nuevos medicamentos desarrollados entre 1975 y 1999 estaban dirigidos a estas enfermedades, la situación ya es trágica. No creo que podamos estar orgullosos. Y sinceramente ya no sólo visto desde un punto de vista de los derechos humanos de las personas, sino además, desde el punto de vista económico, social y global.

Más de 1 millon de bolivianos y bolivianas están afectadas por el Chagas. Bolivia es un país con una renta per cápita de 2.640 USD, una esperanza de vida de 66,6 años, donde el 55% de las viviendas están infectadas por la vinchuca, insecto que transmite el Chagas, y donde cada año se descubren 40.000 nuevos casos de personas enfermas por el Chagas. Si esto no fuera suficientemente trágico, sólo existen dos medicamentos capaces de atajar esta enfermedad, pero claro, pero además no existen suficientes dosis, ni laboratorios que produzcan de manera constante y suficiente estos medicamentos. Intolerable.

El Chagas es una enfermedad silenciosa, una enfermedad que afecta a los pobres más pobres. Pero el Chagas no es sólo un problema de Bolivia. Se estima que esta enfermedad puede afectar en el mundo entre 75 y 90 millones de personas, claro está, pobres entre los pobres. En nuestro país se han detectado entre 50.000 y 70.000 casos de personas afectados por Chagas, principalmente debido a las migraciones de personas procedentes de Bolivia. Por lo tanto, no podemos decir que este no es nuestro problema. La salud global es un problema de todos y todas.

El coste por el Chagas es inasumible: 10.000 muertes todos los años, la pérdida de 3,5 años de vida productiva de las personas afectadas y los más de 7.200 millos de USD que cuesta anualmente luchar contra el Chagas. No nos podemos permitir seguir viendo como cada año aparecen nuevos casos de personas infectadas por la vinchuca y por lo tanto enfermos de Chagas.

Necesitamos invertir en prevención en los países de origen, en el control de las condiciones sanitarias de las viviendas, en tratamientos inmediatos que detenga el desarrollo de la enfermedad en las personas infectadas y sobre todo, seguir investigando y desarrollando nuevos medicamentos que eviten el desabastecimiento y la desatención de la población infectada. Es fácil, es sólo cuestión de invertir recursos y facilitar el trabajo de aquellos que están volcados en acabar con esta situación.

Nuestra cooperación al desarrollo ha facilitado que ISGLOBAL pueda trabajar junto con las organizaciones de Bolivia, universidades e investigadores. Una triple estrategia de cooperación internacional, institucional y médica. Este es un ejemplo del buen trabajo de nuestro modelo de cooperación internacional que hoy está en riesgo por la política de recortes y desmantelamiento que está efectuando el PP. No podemos olvidarnos.

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