DSNCONGRESOEl 24 de Julio de 1977 se constituyó en el Congreso de los Diputados la Comisión de Asuntos Constitucionales y Libertades Pública que sería la encargada de redactar una nueva Constitución para todos los españoles y españolas. Comenzaba así nuestro sistema democrático de derechos y libertades. “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justica, la igualdad y el pluralismo político” Artículo uno de la Constitución Española. Un Estado social y democrático de Derecho.

Ser un Estado social de Derecho implica más que ir a votar cada cuatro años, nos compromete a la construcción de un espacio permanente de escucha, de diálogo, de debate y de construcción de consensos que fortalezcan nuestra joven democracia. Crear un Estado social de Derecho no puede quedar secuestrada, ni interpretada por solo una parte de los protagonistas. Nadie puede creerse en posesión de la verdad ni por salir a la calle a reclamar lo que les corresponde, ni por disponer de una mayoría absoluta que le permite aprobar sin consenso ni diálogo leyes injustas que hacen retroceder a nuestro país a momentos donde la libertad, la justicia y la igualdad no existían. No puede existir política sin democracia, ni democracia sin política.

Decía Daniel Innerarity el pasado viernes en un artículo en El País titulado, Democracia sin política: “Si la política (y los tan denostados partidos) sirve para algo es precisamente para integrar con una cierta coherencia y autorización democrática las múltiples demandas que surgen continuamente en el espacio de una sociedad abierta.” La política debe ser el arte del gobernar el espacio común y para ello en necesario articular los espacios de diálogo, debate e incluso protestas que permitan juntos llegar a ordenar y dar criterio a las aspiraciones democráticas de justicia e igualdad de los ciudadanos y ciudadanas.

Tenemos que avanzar para no retroceder. El PSOE ha demostrado que no tiene miedo a la democracia, a la libre expresión de los ciudadanos y las ciudadanas sobre sus problemas, aspiraciones y deseos. En nuestros principios fundamentales está el diálogo como forma de participación política, nuestro compromiso con el empoderamiento de la clase obrera, nuestro trabajo y decisión de transformar esta sociedad bajo los principios de igualdad, libertad y solidaridad.

Hemos abierto las puertas del Congreso a la ciudadanía, hemos escuchado la voz de los ciudadanos y las ciudadanas. Ahora tenemos que ir más allá y por eso hemos que institucionalizar el Debate Social de la Nación. Tenemos que hacer que se oiga la voz de la ciudadanía en el Pleno del Congreso de los Diputados. Tenemos que apostar por un Parlamento Abierto donde los ciudadanos y ciudadanas expresen su voz. Frente a un PP acorralado con “su verdad” los socialistas aportamos por el diálogo constructivo con la ciudadanía.

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