20140712-144201-52921751.jpgLibertad, igualdad y solidaridad. Sólo tres principios. Nada más y nada menos que tres principios. Libertad para ser lo que cada uno y cada una desea ser en la vida, en su vida. Igualdad para que todos y todas tengamos las mismas oportunidades, igualdad para vencer las desigualdades. Solidaridad para sentir con los que sufren, para ayudar a los que menos oportunidades tienen, para vivir en la piel de aquellos que necesitan más que nadie ser entendidos, respetados y ayudados, una “adhesión circunstancial a la causa o empresa de otros” como dice el Diccionario de la RAE.

Harto de estar harto, como diría Sabina, de ver como algunos y algunas no entienden que la libertad, la igualdad y la solidaridad son algo más que tres valores, que no comprendan que es nuestra forma de entender la vida, ser un y una soy socialista en mayúsculas, es nuestro yo, nuestra sentido de vida y el que configura la base de nuestro plural: nosotros.

Harto de estar harto de compartir silencios, de soportar la superioridad moral, intelectual y hasta emocional de aquellos que se erigen mejores, aquellos que dicen tener el tarro de las esencias. Harto de los que determinan donde está la línea del buen ciudadano, del buen compañero y peor aún, del buen socialista. Harto de los que aun no siendo ejemplo de nada, gritan más que todos y todas.

Otros, que no entendemos la palabra discusión como una confrontación donde uno gana y otros pierden, terminamos callados escuchando atónitos como los “señores de la guerra” quieren hacernos cree que las “cosas son así” y que o “muerdes o te muerden”, pues no.

Sin ser ejemplo de nada, sin considerarme más que nadie, entendiendo que “el plural del yo es nosotros” . Los que entendemos que del diálogo se construye trabajando por una comunidad de encuentros, aportamos y trabajamos en silencio. Sólo existe una manera de vivir y comportarse, una manera de ser socialista: respetando, escuchando, opinando, sintiendo, colaborando y trabajando.

Ser socialista implica mucho más, no son sólo tres valores, es una manera de entender la vida. Una manera de vivir, de respetar y de luchar por las injusticias, vengan de donde vengan. No soy ejemplo de nada, pero ya estoy “harto de estar harto” de aquellos que se creen en posesión de la verdad y dueños del tarro de las esencias del socialismo. Por eso hoy, sin gritar, alzo mi voz y digo que más que nunca es momento de la acción.

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