clintonAfrontamos el último año de la X Legislatura, que en muchos sentidos, ha sido una legislatura histórica. En estos tres años hemos vivido importantes cambios sociales, económicos, políticos e institucionales, cambios que van desde la entronización de un nuevo Rey, hasta la politización de la vida social. Sin embargo, mientras la ciudadanía exige más política, más participación, más transparencia, más rendición de cuentas, en definitiva, más democracia, el Gobierno del PP se ha dedicado a blindar sus decisiones políticas parapetados en una mayoría absoluta temporal y poco sólida. Las mayorías absolutas nunca dan la razón. La mayoría absoluta del PP está siendo un lastre para la democracia.

La democracia no puede llevar adjetivos, es simple y llanamente democracia: “predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado”. Defiendo nuestra democracia parlamentaria, creo que no hace falta argumentar los avances sociales, económicos, culturales y políticos cosechados en estas diez legislaturas, pero creo que hoy es necesario avanzar en la participación de la ciudadanía en las decisiones que tomamos los parlamentarios. Tenemos que escuchar, debatir y decidir con los ciudadanos, arbitrar formas de participación, establecer mecanismos de consulta y tener un diálogo permanente con la sociedad. Charles Chaplin decía que “no hay que tener miedo a la confrontación, hasta los planetas chocan y de ahí nacen los estrellas”. Escuchemos, dialoguemos y decidamos en plural. Hoy no hay excusas técnicas para no implantar una democracia expansiva que combine la democracia representativa con la democracia participativa. Vivimos juntos, decidamos juntos. A los socialistas no nos da miedo la participación, va en nuestro ADN como ciudadanos y como políticos, somos el instrumento de empoderamiento de la clase trabajadora en su sentido más amplio.

Al inicio de esta legislatura, recuerdo que todos hablábamos de la necesidad de recuperar el papel de la política frente a un capitalismo económico depredador que había eliminado todas las reglas del juego y nos había llevado a una crisis financiera, económica y social mundial. En la primera campaña presidencial de Bill Clinton se acuño una frase que ha pasado a la historia como slogan: “the economy, estupid”, algo parecido podríamos acuñar aquí y ahora: “Estúpido, la política”.

Felipe González dice que la política es “el arte de gobernar el espacio común” eso es la política de verdad, el gobierno del espacio común al que yo añadiría que ha de estar basado en principios de igualdad de oportunidades que nos haga iguales en derechos, de libertad para poder tomar decisiones éticas, sin libertad no hay ética, y con la solidaridad de unos y otros, porque sólo un pueblo que crece venciendo a la desigualdad puede llegar a ser considerada una sociedad justa. Por eso frente a aquellos que pretenden denostar nuestra labor política, hoy es más necesario recordar “Estúpido, la política”, pero con mayúsculas: POLÍTICA

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