minurso“40 años para una persona son muchos, para un pueblo no es nada” Esta fue la frase que me dijo un joven saharaui de apenas 25 años cuando visité los campamentos en Tinduf. Todavía me conmueve. Ya ha pasado demasiado tiempo. Cuatro décadas sin solución. Un pueblo que lleva demasiado tiempo luchando silenciosamente por recuperar su tierra, su historia y su futuro. Gentes que no han perdido la esperanza y hoy, como ayer, reclaman lo que mañana debe volver a ser suyo.

Podría desgranar en este artículo todas aquellas cuestiones que durante cuarenta años nos han llevado a esta situación, pero creo que no aportaría nada nuevo, ni nada que ayude a solucionar esta situación. Es cierto que hay miles de cosas que no se han hecho bien, pero también es cierto que el vínculo del pueblo español con el pueblo saharaui es de verdadera hermandad. Sólo por ello ya merece la pena mirar hacia delante.

La situación hoy en la zona es tremendamente conflictiva. La inestabilidad de la región creada por el fanatismo religioso de los grupos ligados a ISIS, junto con las rutas de narco-terrorismo que acechan la zona hace que nos encontremos en un momento de extremada dureza. Si a esto le unimos la falta de oportunidades de vida para los nuevos jóvenes saharauis y el bloqueo del Gobierno de Marruecos que no permite el desarrollo del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, hace que todo sea aún más difícil.

A nadie se le escapa que tras 40 años, la solución al conflicto es cada día más complicada.  Sin embargo no podemos renunciar a poner todos los resortes necesarios para que se produzca el tan esperado referéndum. Pero esto no será una realidad sin el trabajo y el apoyo de toda la comunidad internacional. La solución ha de implicar necesariamente una visión multinivel y multisectorial. En un mundo donde todo está interconectado es necesario que todos nos tomemos en serio el conflicto saharaui y su derecho a recuperar su tierra, su país, su futuro.

Estamos en un momento histórico. España sin duda alguna debe jugar un papel de liderazgo en la construcción de la agenda de solución del conflicto. Nuestra posición internacional nunca ha sido de fortaleza, pero hoy formamos parte del Consejo de Seguridad y por lo tanto ya no tenemos excusas para no ejercer nuestra obligación legal, histórica y moral en la solución del conflicto.

Aunque nuestro papel en vital, obviamente solos no podemos hacerlo. Hay que implicar a Naciones Unidas no sólo en el mantenimiento de la paz, sino además, en el trabajo de construir los consensos necesarios junto con la Unión Africana, Marruecos, Francia, Argelia, EE.UU y la Unión Europea. Porque la solución es coral y las alianzas son fundamentales para construir un nuevo escenario geopolítico en la zona con un Sáhara libre.

No es el momento de mirar al pasado, ahora toca trabajar para el presente futuro. La solución al bloqueo pasa por el liderazgo del nuevo Gobierno español. 40 años después tenemos que ejercer nuestro papel. España ha de trabajar para establecer las condiciones necesarias que garanticen el derecho del pueblo saharaui. No hay excusas. Hay solución, pero esta ha de construirse con decisión y determinación desde el consenso.

Pero ello sólo se podrá conseguir si somos capaces de construir una hoja de ruta multinivel y multi-actor. Porque la causa saharaui, es la causa española, es la causa internacional. Todos estamos obligados a trabajar en garantizar el derecho y la libertada del pueblo saharaui para decidir su futuro.

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