No descubro nada al afirmar que las acciones generan reacciones y que estas, a su vez, repercuten en el entorno donde se han producido. Esta es una máxima que sin duda alguna es poco discutible, sin embargo, lo importante de esta ley física básica radica en que puede y debe ser aplicada a cada una de las faceta de nuestra vida individual y colectiva si pretendemos definirnos como “humanidad”.

El viento golpea las aspas del molino y genera no sólo movimiento, sino que además, produce energía que puede ser utilizada como un recurso natural inagotable y sostenible. Movimiento que genera más movimiento. Energía que aporta vida, desarrollo y oportunidades a personas que necesitan de los recursos para poder desarrollar sus proyectos de vida con dignidad.

Una acción de apuesta decidida e incuestionable por el medio ambiente, que genera oportunidades inclusivas gracias a la repercusión que tienen estas acciones en una sociedad que, de esta manera, ya no sólo es consumidora, sino que es capaz de generar la energía necesaria para un desarrollo sostenible.

Pero para que esto se produzca es imprescindible que reaccionemos, que entendamos que el presente está en nuestra manos, que nosotros escribimos nuestro futuro, y que este tiene que ser, sin duda alguna un futuro distinto, un futuro de todos y todas, un futuro donde nadie quede atrás. Somos personas, somos planeta, somos los actores de nuestro destino, que con nuestras acciones voluntarias y decididas queremos una prosperidad que tenga en su ideario fundamental, la paz y la justicia social.

Al hablar de somos, hablamos de nosotros, pero no de un nosotros impersonal, sino de un nosotros activista, militante, comprometido, plural y diverso que quiere y entiende que la única manera de conseguir un desarrollo sostenible que permita que nadie quede atrás, sólo es posible si todos compartimos los mismos objetivos. El desarrollo no puede ser construido sobre las espaldas de los que menos tienen, ni la sociedad será justa sin que todos puedan aportar sus aspiraciones, ideas, sueños y acción para hacer de este mundo un lugar sostenible.

Sostenibilidad para las personas, porque de esto se trata todo el tiempo, de las personas. Todo gira en torno a ellas, a un nosotros como colectivo y como individuos de una proyecto global. Por eso no todo vale, ni todos las acciones nos valen, porque la repercusión que queremos lograr está encaminada a construir sociedades inclusivas con economías éticas que respeten el medio ambiente, ese es nuestro particular triskel, nuestro visión de un desarrollo sostenible donde todas las personas tengan las mismas oportunidad.

Integrar, sumar y construir un nuevo espacio común. Determinar las prioridades y aterrizar las grandes ideas poniéndoles caras y nombres, des-impersonalizar las decisiones, compartir las ideas para construir nuevas ideas más potentes y adecuadas a los objetivos que hemos establecido. Incorporar desde los distintos espacios de decisión, las necesarias acciones para un desarrollo sostenible económico, social y medioambiental. Lograr lo que ya hemos logrado en otras ocasiones, dignificar la palabra humanidad y empoderar a las personas en su proyecto de vida personal y colectivo.

Reaccionar para que aquello que pensamos, decidimos y plasmamos en documentos de trabajo sean verdaderas acciones en pro de la justicia social y la igualdad de oportunidades. Ser militantes activos de la sociedad, ser participes de esa palabra “sociedad” que no es ningún ente abstracto, que no tiene dueño. Ser sociedad desde lo individual hacia lo colectivo, que establece el bien común, para que cada persona, desde su libertad, pueda ser actor no sólo como objeto de derecho, sino como un actor principal en la acción para un desarrollo sostenible.

El viento puede que sea el mismo, pero nuestra voluntad y capacidad para aprovecharlo es y debe ser distinta. Construyamos molinos que aprovechen el viento que genere el movimiento necesario para que este mundo reaccione. La repercusión de nuestra acción conjunta nos llevará a una verdadera sociedad justa e igualitaria, donde nadie quede atrás.

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