España in/vertebrada

Si echamos la vista atrás, nada más y nada menos que 100 años, comprobamos como Ortega y Gasset reflejó en “La España invertebrada” la metáfora perfecta de España.  Resulta paradigmático que un siglo después los problemas que allí exponía Ortega sigan abiertos. Sin duda alguna, el éxito de Ortega fue analizar de manera profunda las razones por la que la sociedad española estaba en crisis en 1922, y ahora debemos preguntarnos, porque sigue en crisis.

Hay que recordar que, en La España invertebrada, Ortega desarrolló dos ideas: por un lado, una crisis territorial, (hoy aun vigente y real), por otro lado, la crisis social que atenazaba el futuro del país (la cual tampoco ha variado demasiado en estos 100 años). Además, a estas dos crisis territorial y social, Ortega realizó una reflexión profunda sobre la falta de liderazgos fuertes que afrontaran los retos de una sociedad fragmentada por los particularismos.

Solo hace falta echar un vistazo a los medios de comunicación o a la opinión de la ciudadanía, para comprobar que la falta de liderazgo y la desconexión entre los dirigentes y los electores es hoy, 100 años después, un problema no solucionado. No le faltaba razón a Ortega en 1922, no nos falta razón a la sociedad en 2022.

No podemos olvidar que Ortega compartía con Giner de los Ríos un proyecto institucionalista que, desde una visión liberal progresista, apostaba por la cultura, la ciencia y la educación como factores claves para la libertad que necesita la sociedad como constructo conjunto. Una cultura que genera unidad desde la suma de todas las partes. Que necesario se hace tener dos figuras como Giner y Ortega para liderar desde las ideas la transformacion de nuestra sociedad.

La historia no puede ser entendida sin todas y cada una de sus partes, más allá de los particularismos que tan acertadamente reflejó Ortega en su obra. Pero seamos claros, estos particularismos, aun siendo muy nuestros, no son exclusivos de España. Estamos en un momento donde el viejo sueño de una Europa unida se desquebraja por “otros particularismos” que pretenden nuevamente destruir una comunidad hecha desde el esfuerzo y la cooperación en un proyecto común.

Como dice el propio Ortega en la citada obra: “toda nación es la expresión de un gran proceso de incorporación”. Luchar contra una visión del mundo excluyente: “Lo esencial del particularismo es que cada grupo deja de sentirse a sí mismo como parte, y en consecuencia deja de compartir los sentimientos de los demás” implica ser claros y contundentes ante aquellas situaciones que rompen con la vertebración social y territorial de nuestro país o de nuestro sueño de una Europa unida. Forjar una comunidad de destino es diametralmente contrario a la de poner particularismos como líneas rojas de un debate partidista alejado de la realidad de una sociedad que busca la conexión más que la separación.

El próximo año se celebrarán los 100 años de la publicación de Revista de Occidente fundada por Ortega en julio de 1923 con el Propósito de “conocer dónde va el mundo” frente a la sensación que mucha gente tenía de ver su existencia invadida por el caos, (99 años después seguimos con esa misma sensación). Por ello, nuevamente en palabras de Ortega es más necesario: “motivar la inteligencia y generar posición en el mundo”.

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