Hemos perdido las elecciones, ese ha sido el resultado. Ante esta situación de desafección social que sufre nuestro partido compañeros y compañeras proponen cambios ¿Pero de qué cambios nos hablan? de relevos de personas. Sin embargo esto sólamente no es del todo suficiente.

El Partido Socialista es un partido armado de ideas. Es una organización de personas y de conocimiento, y ha llegado el momento de que esas ideas, esas personas y ese conocimiento, sean las que pasen a primera línea. Es el momento del partido en su más amplio concepto.

Seguramente es cierto que nuestro partido deba revisar, ajustar e incluso ¿por qué no? reforzar nuestro armazón interno. Es el momento de tener valentía y reivindicar más partido. Es el momento de exigir el uso de las herramientas orgánicas de las que dispone nuestro partido, para que cada uno y una, allá dónde le corresponda, dependiendo del espacio de decisión que ocupe, realmente lo haga efectivo. Es el momento de la valentía para exigir el cumplimiento de las reglas que Congreso tras Congreso, debate a debate, nos hemos dado. Y sin miedo al revisionismo, seamos más democráticos internamente, pero a la vez exigentes con lo que ya tenemos.

Respetemos nuestra estructura interna. Reforcémosla en beneficio de la mejora de la organización y con valentía exijamos el cumplimiento de la misma. En este proceso las asambleas locales con sus Secretarios y Secretarias Generales a la cabeza, tienen una labor importante, y de ahí cada peldaño superior orgánico con su papel de representatividad otorgada por nuestra militancia, con valentía y responsabilidad, deben construir aquello para lo que les fué dada la confianza, la representatividad. Ese trabajo es la traslación allá donde se les encomiende, de la voluntad reflexiva consecuencia de un debate libre y profundo, sin intervencionismos, del posicionamiento de la militancia.

El funcionamiento de nuestro partido es por medio de la representatividad, esa es una parte importante de la democracia. Pero seamos muy exigentes y vigilantes con aquéllos y aquéllas que la ostentan, tenemos medios para ello. Esto no impide más democracia, por el contrario la refuerza: es en los militantes dónde reside el poder de otorgar y conceder la representatividad.

Sin embargo de nuevo con valentía, responsabilidad y exigencia preparémonos para construir un partido con más democracia, donde la representatividad sea nuestra fuerza. Ese es el valor de la democracia, con valentía, hagamos cumplir lo que nos rige, nuestros estatutos, y renovemos todo aquello que nos impida avanzar. Cambiemos los modos y las maneras, socialicemos las formas, y con valentía cambiemos, mejoremos o actualicemos todo aquello que necesitemos para mejorar. En estos cambios puede que haya también que cambiar personas, pero ya digo que también, no sólo. Con valentía compañeros y compañeras, reivindiquemos nuestra organización y nuestro partido.

Anuncios